lunes, 5 de septiembre de 2011

EN MEMORIA DE JUAN VALER SANDOVAL

“Recuérdenme vivo”, estas palabras fueron expresadas por Jesús  a sus discípulos en la ultima cena , pero ellos no la entendieron en ese momento , fue mucho después con el paso de los años , la consolidación de la iglesia cristiana y los hechos que aun marcan la historia, quienes demostraron el enorme significado de esta frase.
Era la noche del 17 de diciembre de 1996 cuando los integrantes terroristas el movimiento revolucionario Túpac Amaru “MRTA” secuestraron a diversas personalidades diplomáticas, políticas y autoridades del gobierno en la embajada de Japón , ubicada en el distrito de San Isidro en Lima Perú, 72 rehenes vivieron mas cuatro meses dentro de este recinto esperando el desenlace donde ellos serian la carne de cañón de los terroristas , pero la misión denominada “Chavín de Huantar” termino con un éxito rotundo solo un rehén muerto , murieron 2 comandos  Juan Valer Sandoval  y  Raúl Jiménez , hubieron muchos heridos, y  los terroristas muertos en acción .
Juan Valer casi terminando el rescate resguardando a uno de los rehenes principales al canciller Francisco Pérez Tudela, murió por parte de los terroristas, momentos antes estos subversivos habían entablado una encarnizada balacera, concientizados en su afán de morir por sus oscuros y malévolos ideales, interesándoles muy poco el respeto a las leyes de cualquier  entidad democrática.
Una vida entregada a su vocación, condecorado con el primer lugar de la escuela de comandos con la insignia “Pachacutec” máximo galardón a un comando, una trayectoria exitosa en su carrera militar le llevo a integrar el selecto grupo de comandos para la misión Chavín de Huantar destinados a rescatar a los rehenes enclaustrados en la embajada de Japón en Lima.
Una carta llena de patriotismo hallada dentro de su uniforme, una actitud entre broma y buen humor, son los últimos detalles de la vida de Antonio Valer antes de emprender la que sería su última  misión, presentimiento o una personalidad  innata que le llevo a dedicar su vida con un determinado fin,  así como generar en cada propósito algún beneficio o logro personal, familiar, y hasta nacional.
En el museo dedicado a la memoria de los comandos Chavín de Huantar, se exhiben con honor la última carta escrita a mano de Juan Valer así como otros objetos de valor histórico identificados con esta misión que lleno de orgullo al Perú a nivel mundial.
Juan Valer fue declarado héroe y mártir de la pacificación nacional del Perú.
Para una familia quizás los elogios y las condecoraciones no compensen la añoranza de un ser querido, en especial cuando se ven injusticias en todos los niveles del nuestro sistema democrático,  resignación ante la perdida, pero un clamor de justicia para que no se vuelvan a repetir actos cuyo drama tengan que vivir más familias pertenecientes al sector de las fuerzas armadas.
Juan valer es el símbolo de muchos héroes algunos casi no recordados pero como él, son la imagen viviente de honor y lealtad hacia sus convicciones, hombres cuya vida seguirán marcando el sendero de valor y coraje ante la defensa de nuestra soberanía, incluyendo aquellos grupos subversivos que se amparan en la destrucción, intimidación y muerte para imponer sus ideologías, al amparo de asociaciones defensoras de DDHH.
Ante la tristeza o amargura podemos optar por abrir nuestro corazón con todas las pequeñas y grandes actitudes vividas por nuestro ser querido, recordándolo en cada detalle de la vida cotidiana siguiendo su ejemplo como herencia viviente para nuestras próximas generaciones, con orgullo y valor.
Recordémosle vivo con esperanza hacia un futuro donde el honor, justicia y verdad triunfen siempre.

"Al escuchar la carta, sabrán que, como consecuencia del rescate he perdido la vida. Espero que los objetivos se hayan logrado porque por ello hemos trabajado y muchas veces dejando responsabilidades en nuestra querida Escuela Superior de Guerra",
"Pido a todo el mundo que me recuerde como el Comando Valer".
Juan Valer Sandoval.







Sofía